Sjöström, estrella sueca de la natación, sigue desafiando el tiempo con 32 años
De fenómeno precoz a ejemplo de longevidad: de regreso tras su maternidad, la reina sueca de la natación, Sarah Sjöström, sigue con casi 33 años desafiando el paso del tiempo en los Europeos de París.
Sjöström no pierde de vista tampoco los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en dos años.
En la capital francesa, donde competirá en 50 metros libres y mariposa, la sueca, campeona de Europa por vez primera con 14 años puede conquistar 18 años después sus 99ª y 100ª medallas internacionales. Una apuesta ambiciosa luego de un parón de dos años y un año después de haber dado a luz a su primer hijo.
Desde que volvió de su baja por maternidad, la sueca, que cumplirá 33 años el 17 de agosto, ha participado en dos competiciones, en abril en Estocolmo y luego en junio en Roma.
La reunión en Suecia "fue un primer paso", explica en una entrevista con la AFP. "Fue fácil porque la piscina está a solo 20 minutos en coche de mi casa".
"No había decidido una fecha para mi regreso. Simplemente me lo tomé día a día y, cuando se acercó la competición en Estocolmo, me dije: 'Vale, creo que estoy lista y tengo curiosidad por ver lo que puedo hacer'".
- Regreso a París -
Resultado: un tiempo espectacular de 24 s 36/100 en su regreso en los 50 m estilo libre. "¡Fue realmente impresionante!", dice ella. Se trataba entonces de su primera aparición desde los Juegos Olímpicos de París, donde había conquistado los títulos en 50 y 100 m estilo libre.
Desde entonces, la velocista mejoró su marca con 23 segundos y 86 centésimas en Italia, convirtiéndose en la tercera mejor marca de la temporada y la mejor a nivel europeo.
Sin embargo, estos dos años lejos de las competiciones no se le han hecho tan largos. "Estaba ocupada con otras cosas", dice sonriendo. "Mentalmente estaba preparada para hacer una pausa, así que no pensé demasiado en la competición durante ese tiempo. Y, por supuesto, después del nacimiento de un hijo, el tiempo pasa muy rápido".
Para su regreso, dice no haber sentido ninguna presión en particular. "Simplemente esperaba sentirme bien", declara sin rodeos la sueca, que nunca dejó de entrenarse durante su ausencia.
"No entrenaba con un objetivo concreto de rendimiento. Pero seguí nadando durante todo mi embarazo. Intenté ir a la piscina al menos cuatro veces por semana", prosigue.
"Para mí es importante, no como nadadora, sino como persona, mover el cuerpo. Creo que la última vez que nadé fue diez días o una semana antes de dar a luz".
- Objetivo Los Ángeles -
La nadadora, sin embargo, siempre tuvo como objetivo disputar el Europeo en París, donde las pruebas de carrera comienzan el lunes.
La competición parisina también debe permitirle tomar referencias a dos años de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, que serán los sextos de su carrera. "¡Parece una locura!", reconoce.
"Pero antes de volver a sumergirme, tuve que hacerme las preguntas correctas. Me dije: 'Vale, quiero ir a Los Ángeles, pero si tengo que forzar mi cuerpo y mi mente en la dirección equivocada, quizá no valga la pena'".
"Hoy tengo la sensación de que la carga de trabajo que asumo actualmente me sienta bien, tanto mental como físicamente".
"Me siento en forma y me realizo como persona y todavía como atleta", resume la sueca.
R.Parra--HdM