Barcas varadas y pescadores sin trabajo en un Danubio bajo mínimos por la sequía
En el puerto rumano de Corabia, a orillas del Danubio, apenas hay unas pocas barcas varadas rodeadas de algas. En plena sequía en Europa, el nivel del río es tan bajo que estos botes no pueden entrar ni salir.
"El año pasado podíamos cruzar nadando, pero ahora el agua solo nos llega al pecho", dice Doru, de 71 años, señalando una isla en el río.
"Dentro de dos años, podremos simplemente cruzar caminando", agrega este pescador, que solo quiere dar su nombre de pila.
Las aguas de este emblemático río europeo han bajado en algunas zonas hasta mínimos históricos debido a sucesivas olas de calor que han secado el continente desde mayo.
Desde su nacimiento en las montañas de la Selva Negra alemana hasta su desembocadura en el mar Negro, los países a lo largo de sus 2.850 kilómetros de curso notan el impacto.
En Eslovaquia y Hungría, en Europa Central, hasta Rumanía y Bulgaria, más al este del continente, los buques no pueden navegar con plena carga a lo largo de la vía fluvial y se enfrentan a largas esperas.
El bajo caudal obligó al cierre de la única central nuclear de Hungría y de dos reactores de una planta nuclear en Rumanía, que usaban el agua del Danubio para su refrigeración.
Serbia también tuvo que reducir su generación energética en sus dos mayores plantas hidroeléctricas.
La severa sequía actual se ha vuelto más extrema debido al cambio climático provocado por el ser humano, según un informe reciente del grupo de científicos World Weather Attribution.
El río está en su nivel más bajo de los últimos 30 años en Rumanía y Eslovaquia y también en el más bajo registrado en Hungría.
- Problemas de navegación -
En el puente Vidin-Calafat que conecta Bulgaria y Rumania a través del Danubio, los pescadores búlgaros lamentan estar sin trabajo porque las bajas aguas han dejado sus botes varados en tierra.
"Nunca se había secado tanto antes", dice a la AFP el pescador Rossen Dobrev. "Ahora incluso podemos caminar hasta Rumanía".
"Llevo 39 años siendo pescador y nunca ha habido una sequía como esta", suspira su colega Aleksandar Angelov. "Aquí no tenemos agua", agrega el hombre de 49 años, que pide medidas a quienes mandan "ahí arriba".
Los servicios de ferri entre ambos países han sido suspendidos temporalmente en dos zonas. Un crucero con casi 200 pasajeros tuvo que ser evacuado en Bulgaria tras encallar en el río.
El tráfico comercial también está afectado.
"Los buques de carga se ven obligados a esperar o a navegar con una carga reducida", declaró a la AFP un portavoz de la agencia del Danubio del gobierno búlgaro.
En Rumanía, el nivel del agua en algunos tramos ya está un metro por debajo del mínimo navegable.
"Esta es una situación excepcional (...) Estamos sorprendidos por este nivel tan, tan bajo", declara a la AFP Adrian Maizel, de la administración que supervisa el tráfico en el río.
Sus equipos realizan operaciones de dragado en el cauce con tal de "mantener un canal navegable en la medida de lo posible —aunque más estrecho— para que la navegación no quede completamente bloqueada".
Río arriba, en la capital húngara, Budapest, el Danubio está en su nivel más bajo jamás registrado.
Decenas de ciudades y pueblos bañados por el río en ese país introdujeron restricciones de agua durante la ola de calor de junio. En julio, también se suspendieron varios cruceros.
- "Como arenas movedizas" -
La previsión es que el calor continúe, con lo que no se vislumbra una mejora inmediata.
"He vivido aquí 25 años y el agua nunca ha estado tan baja", asegura el jubilado rumano Mitica Nicolae, de Corabia, que pesca en un canal de riego cerca del río.
El hombre de 65 años sintoniza todas las mañanas la radio pública para escuchar el último informe sobre el nivel del Danubio. Asegura que pesca menos que antes y le preocupan también los cultivos.
Cuando el río cayó a su nivel más bajo en tres décadas, las autoridades rumanas anunciaron restricciones de riego a los agricultores del sureste.
Sin embargo, aquellos que hablaron con la AFP dijeron que, por el momento, no se habían visto afectados.
A unos kilómetros de allí, un niño chapotea descalzo en un agua que apenas le llega a los tobillos.
"Es como arenas movedizas", exclama, sorprendido, dirigiéndose a su familia.
R.Alba--HdM