La lenta recuperación de cadáveres de los terremotos exaspera a los venezolanos
Sin esperanzas de encontrar a sus familiares con vida, los deudos del doble sismo de Venezuela exigieron este viernes más rapidez para recuperar los cuerpos, a medida que aumenta la incertidumbre sobre el número de víctimas de la tragedia.
Las autoridades reportaron hasta el jueves más de 2.500 muertos por los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron el país la semana pasada, la mayoría en el balneario de La Guaira, vecino a la también golpeada Caracas.
Cumplidos nueve días del sacudón, las brigadas de rescate comienzan a cerrar operaciones de búsqueda de sobrevivientes, aunque muchos se aferran a un ruido como señal de vida entre los escombros.
Frente a un edificio en el sector Caraballeda, en La Guaira, un rescatista aseguró haber escuchado en la madrugada gritos de '¡eh eh!' de una persona adulta. También se habló de un niño de 9 años, pero socorristas extranjeros dijeron a la AFP que no hay rastros de sobrevivientes.
Las personas que intentan recuperar los cuerpos de sus familiares terminaron a los gritos con quienes creen que aún hay vida dentro.
"Hasta que yo no recupere los cuerpos, yo no voy a estar tranquilo", aseguró José Francisco Liendo, de 50 años, que tiene a su padre y a su hermana sepultados bajo las ruinas del edificio en Caraballeda.
"Que no vengan las máquinas y se los lleven como basura. Ese es el objetivo".
- "Perturbar y generar caos" -
El gobierno evita hablar de desaparecidos, estimados en 50.000 por Naciones Unidas. Los damnificados se calculan en millones. Muchos están en la calle o en precarios refugios instalados en parques sin un futuro claro en el horizonte.
La presidenta Delcy Rodríguez se aferra a la posibilidad de hallar sobrevivientes, pero el escenario es remoto. La ventana en este tipo de eventos cierra a las 72 horas.
Rodríguez asumió el poder de forma interina después de la captura de Nicolás Maduro en una operación de Estados Unidos.
La reacción del gobierno ante la tragedia ha sido blanco de duras críticas por parte de muchos en La Guaira, que denunciaron la ausencia de rescatistas hasta la llegada de las brigadas internacionales. Fueron los vecinos, familiares y voluntarios quienes removieron escombros y buscaron gente, aseguran.
La AFP constató hace unos días cómo un voluntario exigía a militares soltar los fusiles y ayudar en la remoción de escombros.
Rodríguez defendió la respuesta oficial. "El que quiera auditar, la realidad está a la disposición", dijo en su primera rueda de prensa como gobernante.
"La primera decisión ese día fue: se militariza el estado La Guaira porque no podíamos permitir que laboratorios mediáticos y matrices mediáticas creadas para perturbar y generar caos imposibilitaran las labores de búsqueda y rescate", añadió. "¡Es miserable! ¡Desalmado!".
La presidenta encargada cuenta con el apoyo del gobierno de Donald Trump. Estados Unidos coordina incluso los esfuerzos internacionales en Venezuela.
Y ha marcado distancia de la líder opositora exiliada María Corina Machado, que quiere regresar al país aún desafiando a Trump.
"Se ha evidenciado la ausencia total del Estado, el país necesita referentes en quienes confiar", dijo a corresponsales en Venezuela vía Zoom.
- "Muerta en vida" -
Rodríguez descartó que los muertos terminarán en fosas comunes y ordenó su debida identificación. Una morgue improvisada opera al aire libre en el puerto de La Guaira, donde hay largas filas para recibir el cuerpo de seres queridos y el acta de defunción.
Pero la gente denuncia falta de apoyo en la recuperación de cadáveres.
"Auxilio, aquí está mi madre muerta", escribió Mirosnel Gordón con pintura negra en la fachada verde de una casa.
La familia puso cal sobre el cuerpo para "amortiguar" los efectos de la descomposición por el paso de los días y el calor. "Necesitamos equipos y maquinaria" para extraerla, dijo.
En el edificio donde José Francisco Liendo permanece inmóvil, llegaron militares. También una brigada española con una grúa pluma para comenzar a levantar escombros.
Aloa González también espera por el cuerpo de su hermana, enterrada bajo bloques y concreto. "Yo vengo de enterrar a mi papá y a mi mamá, y vine aquí a rescatar a mi hermana", expresó compungida.
"¿Cómo me siento? Muerta en vida", sentenció. "Las personas más importantes de mi vida -que fueron mi madre y mi padre- están muertos y no lo puedo creer. No quiero parar porque no quiero asumir la realidad de lo que está pasando".
L.Herrero--HdM