La IA, una posible herramienta para el clima más allá de su huella de carbono
La construcción desenfrenada de centros de datos para alimentar la IA ha incrementado las emisiones de gases de efecto invernadero del sector. Pero esta tecnología también puede tener un efecto virtuoso, al mejorar la eficiencia de las redes eléctricas y la previsión meteorológica.
En la COP31, la conferencia del clima prevista por la ONU del 9 al 20 de noviembre en Antalya, Turquía, los organizadores quieren promover una "IA responsable para con el clima".
Las grandes conversaciones sobre el impacto medioambiental de la inteligencia artificial han opacado su potencial como herramienta para combatir el cambio climático.
La IA se está desplegando en un amplísimo abanico de aplicaciones, desde la mejora de la previsión meteorológica hasta el seguimiento de las emisiones de gases de efecto invernadero y la optimización de energías renovables.
Muchas de estas aplicaciones consumen menos energía que los grandes modelos de lenguaje predictivo, como son ChatGPT o Claude, según los expertos.
"Los centros de datos son un desafío", y "la preocupación por la incidencia de su auge en los sistemas energéticos, el sector de la energía y el clima es legítima", dice a AFP Siddharth Singh, especialista de IA en la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
Al mismo tiempo, apunta, la IA "representa una oportunidad y todo depende de la manera en la que se utilice".
- Optimizar las renovables -
La IA se utiliza ya para hacer más eficaces las redes eléctricas, ayudando por ejemplo a los operadores a manejar con mayor precisión la intermitencia de la energía solar y la eólica.
Esta tecnología ofrece previsiones muy localizadas de horas soleadas y de viento, de manera que las empresas pueden predecir de forma más atinada la producción de energía procedente de estas fuentes renovables.
Singh explica que gracias a esto se pueden limitar las horas en que las plantas eólicas y los paneles solares deben detenerse porque la red no puede absorber toda la energía disponible.
La AIE estima que si la IA se despliega en amplios sectores económicos, desde el transporte hasta la industria y la construcción, se podrían ahorrar 13,5 exajulios de energía de aquí a 2035, el equivalente del consumo energético anual de Indonesia.
A nivel de particulares, se podría utilizar la IA para programar automáticamente la lavadora cuando hay un excedente de electricidad solar disponible, lo que reduce la huella de carbono, explica también Siddharth Singh.
WattTime, una organización ambientalista, ayuda ya a las empresas a programar la recarga de sus vehículos eléctricos, teléfonos y otros aparatos en los períodos en que hay energía abundante proveniente de fuentes limpias.
"La previsión es uno de los fuertes de la IA", destaca Gavin McCormick, cofundador de WattTime.
- Localizar mejor las emisiones -
"La IA ha revolucionado la previsión meteorológica, porque es capaz de prever el tiempo mucho más rápido con un alto nivel de precisión", y con menos coste, abunda Florian Pappenberger, director general del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo (ECMWF).
También puede emplearse para mejorar los sistemas de alerta temprana. Google dice ser capaz de anticipar crecidas de ríos hasta siete días antes en más de 150 países.
En lugar de reemplazar a los seres humanos, o los métodos existentes, "es como si nos dieran superpoderes para hacerlo mejor que antes", añade Pappenberger.
Asociada a los satélites, la IA puede por otro lado detectar más fácilmente las emisiones de gases de efecto invernadero en los pozos petrolíferos, las minas o los vertederos.
Climate TRACE pudo así hacer un inventario inmenso y detallado de los focos de emisiones repartidos por todo el mundo.
"Con la IA, Climate TRACE se ha adelantado veinte años", asegura McCormick, también cofundador de esta plataforma.
"Hemos sido capaces de ofrecer un inventario de emisiones a cada ciudad, y muchas de ellas pueden ahora elaborar un plan de acción climática" en consecuencia, destaca. "Sin la IA, eso hubiera sido imposible".
- Y también útil para el sector petrolero -
Desde hace tiempo, el sector de las energías fósiles utiliza la IA para mejorar su producción, analizando gigantescos volúmenes de datos geológicos y localizando los recursos subterráneos con mayor precisión.
"Desde ese punto de vista, la IA también puede tener un impacto perjudicial en el cambio climático", matiza Maria Joao Sousa, directora de la organización Climate Change AI, una oenegé que promueve el uso de la inteligencia artificial en favor de la lucha contra el calentamiento.
Por ello, todo depende del uso. "La IA nunca será la panacea".
U.Miranda--HdM