La ofensiva del Parlamento de Hungría contra la "mafia" de Orban gana impulso
Los legisladores de Hungría afrontan un verano muy atareado, ante los planes del primer ministro Peter Magyar de desmantelar el sistema político construido por su predecesor Viktor Orban a lo largo de 16 años de hegemonía.
Algunos expertos y grupos de derechos humanos están criticando ya la celeridad y magnitud de las acciones de Magyar por demoler los usos e instituciones que resguardaban la autodenominada democracia "antiliberal" de Orban, elogiada por el presidente estadounidense Donald Trump y la líder de la extrema derecha francesa, Marine Le Pen.
Desde que asumió el poder el 9 de mayo, tras vencer ampliamente al ex líder nacionalista, Magyan lanzó una oleada de medidas para erradicar a la "mafia" de Orban al frente del Estado húngaro.
Además de ser populares, las acciones del líder conservador proeuropeo por dejar atrás la tensa relación de Orban con la Unión Europea son fundamentales si quiere desbloquear 16.000 millones de euros (18.300 millones de dólares) en fondos europeos congelados.
El partido Tisza, de Magyar, tiene una mayoría de dos tercios en el Parlamento, y en las últimas semanas aprobó un amplio paquete de leyes contra la corrupción y para desmantelar la llamada Oficina de Protección de la Soberanía, que perseguía a las voces críticas con el gobierno.
También aprobó una profunda reforma de los medios públicos, que bajo Orban estuvieron al servicio de su partido Fidesz, ahora en la oposición.
El martes fueron sacados de antena los telediarios de dos canales del servicio público, a la espera de que se nombre una nueva dirección de la información. Magyar destacó esto como "el fin de las transmisiones de propaganda en las plataformas públicas".
Tales medidas "señalan claramente el fin de la marca de intimidación de Orban y su política basada en la propaganda", declaró a la AFP Zsuzsanna Vegh, analista política del US German Marshall Fund.
- "Operación Fuego Purificador" -
Pero algunos de los métodos de Magyar están provocando debate.
El líder de 45 años anunció la "Operación Fuego Purificador", que incluye una reforma constitucional dirigida a impedir que se vuelva a dar una concentración de poder como la de la era Orban.
Antes de esa reforma constitucional, que deberá ser aprobada en consulta pública, el Parlamento debe votar una enmienda de 12 puntos que removería de la presidencia a Tamas Sulyok, un aliado de Orban.
El partido de Orban denunció la medida como un intento por establecer un "mando autocrático", una acusación formulada con frecuencia contra el propio ex primer ministro nacionalista.
Incluso Amnistía Internacional calificó la propuesta de remover a Sulyok como "inaceptable".
El politólogo Gabor Torok consideró que los frecuentes cambios en la constitución sientan un precedente peligroso, a lo que Magyar respondió "no sería apropiado contrariar la voluntad democrática del pueblo".
- ¿Una nueva era? -
Pese a sus reformas constitucionales radicales, las políticas de Magyar no son tan diferentes de las de Orban en algunas áreas.
El nuevo líder ha reparado los vínculos con la UE, pero mantiene la ferviente oposición de su antecesor a la política migratoria común.
Sus acciones en la cuestión de los derechos de la comunidad LGBT también se prestan a muchos matices.
La marcha anual del Orgullo en Budapest, prohibida bajo Orban, volvió a reunir multitudes este año en las calles de la capital.
Pero Tisza no ha repelido ninguna ley anti LGBT, incluyendo una ley que la máxima corte de la UE determinó en abril que viola "la identidad misma" del bloque.
Magyar ha logrado en cualquier caso contener la hegemonia del imperio mediático alineado con Fidesz.
Varios medios privados en manos de empresarios afines a Fidesz han dejado de ser publicados, fueron reestructurados o despidieron personal las últimas semanas. Un factor clave en todo esto fue que los ingresos de la publicidad estatal que los sustentaba se acabó con el fin del gobierno de Orban.
"Los oligarcas ya no están dispuestos a invertir su 'botín' -el dinero que obtuvieron en licitaciones públicas- porque Orban se ha debilitado al punto que nadie espera su regreso al poder", afirmó a la AFP Gabor Polyak, del Mertek Media Monitor.
W.Hidalgo--HdM